Puedes encontrar “Sin reconocer” en la Sala 10 del Centro Cultural Clavijero, ubicado en calle El Nigromante #79, Centro Histórico de Morelia. Estará disponible hasta el 20 de julio de 2026, de entrada libre a todo el público.
Martha Bernal
Retratos de personas no identificadas han sido develados como parte de la nueva exposición del artista plástico Rafel Rodríguez. Rostros que incomodan, historias desconocidas y un ambiente profundo de pena; la pesadumbre va de la mano con esta muestra. No apta para personas profundamente sentimentales.
El pasado jueves 23 de abril se inauguró la exposición de pintura “Sin reconocer” del pintor Rafel Rodríguez en el Centro Cultural Clavijero, fue precedida por una conferencia con el artista y moderada por la gestora cultural e historiadora del arte, Luisa de Lachica Medina.
Rafel Rodríguez es un arquitecto queretano dedicado a las artes plásticas desde 1995, con muestras en galerías extranjeras como Alemania, Canadá, Inglaterra, Estados Unidos, España, Francia; y por supuesto, en museos mexicanos. Un completo profesional de los retratos, fue ganador del segundo lugar en el certamen de la National Portrait Gallery de Londres, con su serie “Modelos para un autorretrato”, en el 2006.
“He dedicado la mayor parte de mi carrera artística al retrato. Creo que el único tema que realmente me interesa como pintor es en qué consiste lo humano, cuál es la humanidad irreductible de las personas que pinto. A menudo mis retratos pretenden representar un afecto que el rostro refleja e intenta esconder a un tiempo” ha comentado el artista.
Su muestra “Sin reconocer” es parte de su amplio portafolio como retratista, en esta entrega nos trae pinturas que encuadran a la muerte en un estado de lástima, están basadas en autopsias de personales reales que han llegado a su fin completamente solos, sin nadie que los reconozca como suyos. La muerte no define una vida, pero esta exposición inmortaliza a aquellos sin compañía, sin recuerdos, y sin nombre.
Las pinturas han sido enmarcadas con marcos de segunda mano, con la colaboración del escultor Caín Torres, a pesar de su desgaste inicial, el artista deseaba más roturas y daños en los mismos, para posteriormente suturarlos, integrándolos todavía más con el concepto de la autopsia. Caras a la deriva delimitadas por madera rescatada.
“Me hice de un conjunto de marcos encontrados en bazares, no todos son antigüedades. Lo que me interesaba era que eran marcos usados, que tuvieran una historia también sin reconocer, que tuvieran la pátina del tiempo y que pudieran ser utilizados para completar esta serie, que fue una idea que se me ocurrió después. Caín (Torres) entendió muy bien, sabe mucha carpintería, y él me propuso hacer unos marcos muy cuidados. Lo que aquí sucedió fue: métele como si fuera una carnicería y dale a los marcos, no importa que se rompan. Por eso las suturas son así” explicó Rodríguez.
Otro elemento que suma a la atmósfera desconcertante es el vidrio sobrepuesto en el óleo, ya que este material no necesita de esta protección, sin embargo el artista quería que el espectador pudiera reflejarse dentro de la pintura, adentrándose más a lo que ve.
“Son óleos sobre tela, sobre madera. Una cosa importante también era el vidrio. Porque usualmente los óleos, no todos usan vidrio para conservarlos, el óleo funciona así; pero yo sí quería ponerle vidrio para reforzar la idea del ataúd, tenía esta idea de que tú te reflejaras en el cristal y eso puede ser muy creepy también. Todos los museos han cambiado sus vidrios por vidrio museográfico que no refleja. Pero, por ejemplo, Francis Bacon siempre enmarcó sus obras con cristal y eso era importante, él quería que tú te buscaras dentro de ese caos y que te encontraras en tu reflejo” ilustró Rafael en la conferencia.
Finalizado con una paleta de colores pasteles que usualmente asociamos con ternura e inocencia, aquí son necesarias para capturar la frialdad que ahora reside en las pieles de estas personas sin nombre. En un destino cruel donde pareciera que nadie recuerda a estas personas, estas imágenes son unas que difícilmente podrás borrar de tu memoria.
Puedes encontrar “Sin reconocer” en la Sala 10 del Centro Cultural Clavijero, ubicado en calle El Nigromante #79, Centro Histórico de Morelia. Estará disponible hasta el 20 de julio de 2026, de entrada libre a todo el público.