¡AL MINUTO! Pateó a un hombre en el rostro en una tienda de abarrotes en Jiquilpan; lo vinculan a proceso

Ates: El juego de mesa que le rinde tributo a la tradición moreliana

FUENTE: Acueducto / Morelia / Acueducto Online

Morelia, Michoacán | ACG.- En los pasillos del FELU 2026 el ruido es constante. Se ven los dados rebotar sobre tapetes de fieltro, el murmullo de cientos de personas concentradas y hasta personajes en cosplay que caminan entre las filas de mesas.

Entre el bullicio, una pequeña caja ilustrada llama la atención con un título imponente y cercano: Ates. Un juego Moreliano.

Jonathan Montaño sostiene el empaque entre sus manos. Su historia con este mundo empezó hace seis años, cuando buscaba una vía de escape al encierro de las pantallas y los videojuegos, encontrando en la mesa una forma de volver a socializar y hacer comunidad.

Tras debutar en la edición 2025 del festival con un proyecto más modesto, Jonathan regresó este año con una idea fija: crear algo que respirara Morelia por todos sus lados.

«Queríamos algo que nos identificara como ciudad, algo que al llevarlo a otras partes del país supieran de inmediato que viene de aquí», platica mientras acomoda las piezas sobre el tapete. «El ate es un símbolo de Morelia desde el siglo XIX; nació como una forma de conservar la fruta y terminó siendo parte de lo que somos. Incluso en la comunidad nacional de juegos de mesa a los jugadores de Morelia nos conocen como los ates».

De la receta tradicional a la mesa de juego

Para llevar la cocina tradicional al tablero, el equipo de Tarí Studios no improvisó. Se adentraron en las cocinas de dulcerías históricas como el Museo del Dulce Calle Real, donde documentaron desde el corte de la fruta hasta la cocción de la pulpa y su empaquetado.
Esa rutina artesanal se transformó en la dinámica del juego, donde de dos a cuatro participantes asumen el mando de su propia fábrica.

El reto parece simple: recolectar la fruta, cocerla, empacarla y surtir pedidos. Pero, el motor del tablero esconde una trampa: una regla de «gravedad» constante. La fruta avanza y se cuece en cada turno sin pedir permiso, obligando a los jugadores a vender rápido antes de que la producción se eche a perder y se vuelva merma.

A la prisa del reloj se le suma el factor humano, pues las fábricas vecinas pueden activar habilidades para entorpecer el trabajo del rival.
Tras probar la dinámica en más de 150 partidas distribuidas entre cafeterías locales y la Ciudad de México, el proyecto llegó a la feria con un costo de 450 pesos, donde el primer tiraje comenzó a agotarse a las pocas horas de abrir sus puertas.

Producción local frente al gigante chino

Detrás de cada caja hay una batalla silenciosa contra la industria global. Mientras las grandes editoriales maquilan por millares en China, Tarí Studios decidió sostener la producción en talleres locales y nacionales, asumiendo el reto artesanal que eso implica.

El proceso abarca desde el corte del cartón hasta el empaquetado final a mano, sumado al trabajo visual de la ilustradora Fernanda Kobashi, quien le dio identidad al proyecto.

«Es un proceso caro porque las imprentas convencionales no están acostumbradas a hacer cajas resistentes o componentes de madera», señala Jonathan.

Aun así, el diseñador encuentra su recompensa en ver la mesa llena. Para él, Ates terminó por convertirse en una excusa para sentar a distintas generaciones en un mismo lugar, demostrando cómo la identidad de una ciudad también puede jugarse tablero de por medio.

OTRAS NOTICIAS