El expresidente reaccionó con dureza al espectáculo de Bad Bunny, que apostó por la identidad latinoamericana y una postura crítica frente a las políticas antimigrantes.
El show de medio tiempo del Super Bowl volvió a encender el debate político y cultural en Estados Unidos: esta vez, el protagonista fue Bad Bunny, quien utilizó el escenario más visto del mundo para enviar un mensaje de orgullo latino, diversidad y denuncia contra las políticas antimigrantes. La presentación no pasó desapercibida para Donald Trump, quien reaccionó de manera negativa al contenido del espectáculo.
A través de declaraciones públicas y comentarios difundidos en redes sociales, Trump calificó el show como “político” e “inapropiado” para un evento deportivo, acusando al artista de usar el Super Bowl para promover una agenda ideológica, sus palabras provocaron una oleada de reacciones tanto de seguidores como de críticos, reavivando la polarización en torno a temas migratorios y culturales.
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Lejos de responder directamente al exmandatario, Bad Bunny dejó que su mensaje hablara por sí solo. Durante su presentación, el artista puertorriqueño destacó la riqueza cultural de América Latina, la experiencia de los migrantes y la importancia de la inclusión, enviando un llamado al mundo a reconocer la dignidad y el aporte de las comunidades latinas.
La controversia confirma que el medio tiempo del Super Bowl ya no es solo un espectáculo musical, sino también un espacio donde el arte, la identidad y la política se cruzan, generando conversaciones que trascienden el deporte y alcanzan una audiencia global.
Fuente: Milenio