Autoridades ucranianas dieron a conocer que fuerzas militares rusas lanzaron 400 drones contra Ucrania durante un ataque diurno, que dejo un saldo de 10 lesionados en la ciudad occidental de Ternópil.
La Fuerza Aérea de Ucrania informó que Rusia atacó el país con 409 drones entre las 8:00 y la 15:30 horas tiempo local. Las unidades aéreas pudieron neutralizar oderribar 388 artefactos en el norte, sur, centro y el oeste en el territorio ucraniano. Además dieron a conocer de que Rusia había lanzado 210 drones contra Ucrania en una operación nocturna.
Se debe referir que al comienzo de la guerra, en hace mas de 4 años, los rusos han realizado grandes ataques con drones y misiles durante la noche. Y en semanas recientes, han enviado repetidamente cientos de drones y misiles durante el día, batiendo un récord en cuanto al número de armas utilizadas en un ataque de este tipo el 24 de marzo.
La ciudad Ternópil localizada en uno 150-200 kilómetros de la frontera con Polonia, 10 personas resultaron heridas en la agresión, que alcanzo instalaciones industriales y de infraestructura, según el alcalde. El ataque además generó cortes de electricidad, en algunas zonas, detallandose que participaron en el hecho 50 drones.
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En la zona centro de Ucrania, 19 drones fueron derribados sobre la región de Cherkasy, informó el gobernador regional, quien precisó que hubo daños en una guardería, una escuela, siete viviendas particulares y una línea eléctrica. Una mujer resultó lesionada en la región central de Vinnytsia, afirmó el gobernador local, quien agrego que un edificio quedó destruido en el ataque.
En este contexto en los alrededores de la ciudad sureña de Odesa, que había sido blanco de un ataque nocturno, en otra agresión diurna el techo de un centro comercial se incendio, así lo confirmó el gobernador regional.
Finalmente, drones ucranianos atacaron el viernes el puerto ruso de Tuapsé, en el Mar Negro, por cuarta vez en 16 días, mientras las autoridades enfrentan un desastre medioambiental cada vez mayor generado por nubes de humo tóxico y fugas de petróleo al mar.
Fuente: El Economista