Morelia, Michoacán
El ataque armado registrado al interior de la preparatoria Antón Makárenko fue dirigido específicamente contra maestras y no se trató de una agresión indiscriminada, informó el Fiscal del estado, Carlos Torres Piña.
En entrevista, destacó que de acuerdo con las primeras investigaciones, sustentadas en el análisis de cámaras de videovigilancia, el agresor —el adolescente Osma,r de 15 años— ingresó al plantel portando una funda de guitarra en cuyo interior ocultaba un arma larga AR-15.
Al momento de entrar, desenfundó el arma y dejó la funda abandonada en la entrada.
“En los videos se aprecia que entra directo y ataca a las maestras, no realiza disparos al aire”, detalló el fiscal.
Según la reconstrucción de los hechos, la primera víctima se encontraba de espaldas, frente a un mostrador, cuando recibió un disparo en la cabeza, a la altura de la nuca.
Posteriormente, el joven se dirigió hacia una segunda docente, a quien agredió en dos momentos. En el segundo, se acercó detrás del mostrador y volvió a dispararle, logrando impactarla en al menos siete ocasiones, privándola de la vida en el lugar.
En la escena fueron localizados 14 casquillos percutidos, además de que en la funda se encontraron otros 64 cartuchos útiles adicionales. Tras el análisis detallado de los videos, la Fiscalía determinó que se trató de una acción individual.
“No hay indicios hasta este momento de la participación de más personas”, puntualizó Carlos Torres Piña.
Como parte de las investigaciones, autoridades realizaron una revisión en el domicilio del menor, con autorización de su madre, donde localizaron medicamentos antidepresivos que el joven consumía, así como otros indicios que ya fueron integrados a la carpeta.
Asimismo, se confirmó que el adolescente había publicado previamente videos en redes sociales donde aparece portando el arma, además de contenido con mensajes de odio hacia mujeres y movimientos feministas, lo cual se sigue como línea de investigación.
El fiscal indicó que uno de los elementos clave para el esclarecimiento del caso es la localización del teléfono celular del agresor, el cual no ha sido encontrado.
“Nos interesa mucho encontrar el dispositivo para conocer qué lo motivó”, señaló.
En cuanto al arma utilizada, se informó que no cuenta con registro en ninguna corporación, mientras que el menor aseguró haberla tomado de su domicilio, versión que sus padres dijeron desconocer.
El adolescente enfrenta cargos por feminicidio, así como por portación de arma de fuego y cartuchos de uso exclusivo del Ejército. Debido a su edad, el proceso se lleva bajo el sistema de Justicia para Adolescentes, donde las sanciones están limitadas conforme a la ley.
Las investigaciones continúan para esclarecer el móvil del ataque y determinar si existió algún tipo de influencia externa o digital en la conducta del agresor y si hay otros involucrados.