Los especialistas advirtieron que la erradicación definitiva no será inmediata. Estimaron que el proceso podría tomar entre 10 y 14 años

Ashley Rodríguez / La Voz de Michoacán

Durante más de tres décadas, México fue considerado un país libre del gusano barrenador del ganado, una de las plagas más agresivas para la producción pecuaria. Sin embargo, tras reaparecer en Centroamérica, el insecto avanzó nuevamente hasta ingresar al territorio nacional en noviembre de 2024, obligando a las autoridades a reactivar una campaña de control y erradicación.

Durante la instalación del Comité Estatal para el Control y Erradicación del Gusano Barrenador en Michoacán, especialistas recordaron que esta plaga fue eliminada del país gracias a una estrategia conjunta entre los gobiernos de México y Estados Unidos, basada principalmente en la liberación masiva de moscas estériles.

Los especialistas explicaron que en 1972 ambos países firmaron un convenio para implementar en México la llamada Técnica del Insecto Estéril, que comenzó a aplicarse en 1976.

El método consistía en criar millones de moscas macho y esterilizarlas mediante radiación. Al ser liberadas en el campo, estas se apareaban con hembras silvestres, pero los huevos no eran viables, lo que reducía paulatinamente la población de la plaga hasta interrumpir su reproducción.

Para ello se construyó una planta en Chiapa de Corzo, Chiapas, donde durante 36 años se produjeron 353 mil 799 millones de pupas de mosca estéril.

La estrategia permitió eliminar el gusano barrenador no solo de México, sino también de otros siete países del continente e incluso contribuyó a programas de control en Libia, África.

Como resultado, en 1986 México fue declarado oficialmente libre del gusano barrenador.

¿Por qué regresó?

Especialistas señalaron que, una vez erradicada la plaga, esta permaneció restringida a algunos países de Sudamérica.

Sin embargo, con el paso de los años el insecto comenzó a desplazarse nuevamente hacia el norte del continente. Su avance se registró primero en Panamá y posteriormente en otros países de Centroamérica, hasta llegar a Guatemala.

Explicaron que el limitado control sobre la movilización de animales en algunos países centroamericanos facilitó que la mosca continuara avanzando rápidamente hasta alcanzar la frontera sur de México.

El primer caso confirmado en territorio mexicano se registró en noviembre de 2024, marcando el inicio de una nueva emergencia zoosanitaria para el país.

La estrategia vuelve a ser la misma

Ante el regreso de la plaga, las autoridades retomaron la liberación de moscas estériles como principal herramienta para reducir la reproducción del insecto.

Actualmente, la planta ubicada en Panamá produce alrededor de 100 millones de moscas estériles por semana, que se liberan en las zonas con mayor presencia del gusano.

Además, especialistas informaron que México ya puso nuevamente en marcha una planta productora en Metapa, Chiapas, inaugurada el pasado 27 de junio, con el objetivo de incrementar la producción nacional y fortalecer la estrategia de erradicación.

A ello se suma el esfuerzo de Estados Unidos, que construye una nueva planta para ampliar la disponibilidad de moscas estériles y reforzar el combate en ambos lados de la frontera.

Un proceso que llevará años

Los especialistas advirtieron que la erradicación definitiva no será inmediata.

Estimaron que el proceso podría tomar entre 10 y 14 años, dependiendo de la intensidad de las acciones de vigilancia, el control de la movilización de animales, el tratamiento oportuno de las heridas y la participación de los productores en el reporte de casos sospechosos.

“El tiempo dependerá de qué tan rápido logremos romper el ciclo biológico de la mosca”, señalaron, al recordar que el insecto completa su desarrollo en aproximadamente 21 días, por lo que cada caso detectado y atendido oportunamente contribuye a frenar su propagación.