El sábado, México le recordó al mundo, a través de su postura, los valiosos aportes que ha entregado al mundo, de la mano de sus doctrinas
Marisa Barbosa Serrato.
Este fin de semana, España fue sede de dos eventos que, son el ejemplo perfecto de, la polarización que está caracterizando a esta nuestra época. Por un lado, la líder de oposición venezolana y ganadora del Nobel de la paz, María Corina Machado, se reunió en la sede del partido de ultraderecha Vox y el Ayuntamiento de Madrid, le otorgó la Llave de Oro de la ciudad. Por si no lo tienen en su radar, en enero de este año, la líder venezolana, en un “evento simbólico”, le regaló a Donald Trump, su premio Nobel de la paz. Sí, a Trump, aunque usted, no lo crea.
Por otro lado, en la ciudad de Barcelona, se realizó la “IV Cumbre en Defensa de la Democracia”, convocada por el presidente del gobierno español Pedro Sánchez, quien se ha posicionado indiscutiblemente, como la voz de consciencia de la Unión Europea, al negarle a Donald Trump, el uso de las bases militares de Rota y Morón, para utilizarlas contra Irán y quien abiertamente le ha dicho: “No a la guerra.”
América Latina: PRESENTE.
Dentro de la Cumbre, y sin duda, fortaleciéndola, se encontraron en representación de América Latina, Lula da Silva presidente de Brasil, Yamandú Orsi, presidente de Uruguay, Gabriel Boric recientemente expresidente de Chile, Gustavo Petro, presidente de Colombia y Claudia Sheinbaum presidenta de México.
A nivel nacional, hay criticas sobre la presencia de México en la Cumbre, sosteniendo que fue un mal momento para posicionarse en un bloque, donde están los países Latinoamericanos, que no fueron invitados a la cumbre "Escudo de las Américas", organizado por Donald Trump a inicios de marzo; y cuando hablan de “mal momento”, se refieren a que, desde el domingo en la noche, tenemos de visita al representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, quien viene a la segunda ronda de negociaciones entre Estados Unidos y México, en camino a la revisión del Tratado México – Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
Respecto a eso, es posible que, mientras continue la guerra con Irán, en la cual, están exhibiendo las debilidades de la defensa de Israel y la falta de estrategia de Estados Unidos, el presidente Trump no estará tan enfocado en utilizar esta revisión, como herramienta de presión al gobierno mexicano. Esperemos. Por otro lado, deberíamos analizar, si realmente nos conviene mantener esta relación de dependencia comercial, con un gobierno que utiliza la imposición de aranceles cada dos meses, pero ese es otro artículo.
Por otra parte, el mensaje que dio la presidenta Claudia Sheinbaum, encarnando la representación del Poder Ejecutivo de México, el cual auguro pasará a la historia, vale la pena aguantar el berrinche de su contraparte en Washington. Si tienen oportunidad, escúchenlo o léanlo completo, no tiene desperdicio.
El sábado, México le recordó al mundo, a través de su postura, los valiosos aportes que ha entregado al mundo, de la mano de sus doctrinas:
“Vengo a contarles lo que México tiene como principios constitucionales surgidos de la historia, en materia de principios democráticos en política exterior y que hoy resuenan fuerte y claro, y están más vivos que nunca en el escenario mundial: El respeto a la autodeterminación de los pueblos. La no intervención. La solución pacífica de controversias. El rechazo al uso de la fuerza. La igualdad jurídica de los Estados. La necesidad de la cooperación internacional para el desarrollo. El respeto a los derechos humanos. La lucha permanente por la paz.
Porque en un mundo herido por la guerra, por la desigualdad, estos principios democráticos siguen siendo un aporte de México a los pueblos del mundo como un símbolo de esperanza.”[i]
Dentro del mismo discurso, rechazó una posible intervención militar a Cuba, propuso un programa mundial de reforestación, y la necesidad de generar diálogos, en torno a proponer una economía centrada en el bienestar de la humanidad y no de la acumulación desmedida de la riqueza.
Compartimos una frontera de 3 000 kilómetros, con una potencia atómica mundial, con la cual, hemos tenido una relación que, desde su inicio, ha oscilado entre el conflicto y la cooperación. En este, momento, la Casa Blanca alberga a Donald Trump, quien parece despreciar las herramientas diplomáticas y el cumplir acuerdos, sin embargo, sería ingenuo sostener que el trato abusivo, ha sido únicamente en esta administración.
México nunca ha sido una potencia militar, su ejército no fue concebido, para conquistar nuevo territorio - siempre fuimos un país enorme - a diferencia del ejército de Estados Unidos, el ejército mexicano, se pensó únicamente para la defensa de la soberanía y auxiliar a la población civil.
En 1823, el quinto presidente James Monroe, estableció como doctrina, la idea de que Estados Unidos, tenía el derecho de intervenir en asuntos de otras naciones. Desde ese entonces, el gobierno de México, ha utilizado a sus mejores hombres y mujeres para especializarse en la diplomacia, forjando a través del tiempo, a uno de los mejores cuerpos diplomáticos del mundo.
Así es como nos hemos defendido, utilizando el diálogo, creando criterios jurídicos, pensando ideas de leyes tan vanguardistas, como decirle al mundo que: todos los países ante el derecho son iguales, y que tienen el derecho soberano de exigir, que se respete su territorio, sus instituciones y a su población.
¿Acaso es tan radical, pensar que cada pueblo, tiene el derecho de determinar por dónde quiere caminar? En algún momento lo fue y al parecer en el presente, en algunas partes, lo sigue siendo, por eso hoy, más que nunca, es vital que México, aproveche estas plataformas internacionales para, tomar la voz y vuelva a recordárselo al mundo.