Mientras miles de familias celebraban este 10 de mayo entre flores, regalos y abrazos, otra realidad también recorrió las calles de Morelia. Una realidad marcada por la ausencia, el dolor y la búsqueda incansable.
Desde temprana hora, madres buscadoras marcharon desde el Deportivo Venustiano Carranza hacia el Congreso del Estado de Michoacán, llevando pancartas, fichas de búsqueda y fotografías de sus hijos, hijas y familiares desaparecidos.
Entre consignas como “¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos!”, las manifestantes avanzaron entre lágrimas, enojo e impotencia, recordando que para muchas madres esta fecha no representa festejo alguno.
Tristeza, decepción y dolor formaron parte de esta movilización, donde las participantes denunciaron que, pese al paso de los años, muchas aún no han podido encontrar a sus seres queridos.
La marcha también reflejó el cansancio y la frustración de mujeres que aseguran sentirse abandonadas por las autoridades, acusando falta de acompañamiento real en las investigaciones y una deuda histórica del Estado en materia de seguridad y desaparición de personas.
Ya en las inmediaciones del Congreso del Estado, algunas madres colocaron carteles y realizaron pintas con los rostros de sus familiares desaparecidos, buscando mantener viva su memoria y recordarle a las autoridades que sus exigencias siguen sin ser escuchadas.
Porque mientras para muchas familias este 10 de mayo estuvo lleno de celebración, para otras estuvo marcado por el vacío de no saber dónde están sus hijos.
Y es que este Día de las Madres también tiene otra cara. Una realidad dolorosa que muchas veces incomoda, que pocas personas quieren mirar, pero que sigue existiendo todos los días en México.