LA SEGURIDAD NO SE CONSTRUYE CON ENTREGUISMO: CHIHUAHUA SE ESTA HUNDIENDO SOLO. 

Por Fany Santiago | Analista

En medio de la crisis de seguridad que enfrenta el país la cual va caminando poco a poco con cambios para generar certeza y seguridad en la ciudadanía, se sabe que el reto sigue, pero se ha manejado desde la federación en coordinación con cada uno de los estados para obtener los mejores resultados, pero el caso Chihuahua volvió a encender el debate nacional. Sin embargo, más allá de los hechos y de la tensión política que hoy rodea al estado, hay una reflexión de fondo que no puede ignorarse: combatir al crimen jamás debe significar actuar al margen de la Constitución y los procesos que indica la misma y mucho menos convertir la seguridad en un instrumento de protagonismo político, como lo está haciendo la Gobernadora.

La violencia exige respuestas firmes, sí. Pero también responsabilidad institucional. Porque cuando quienes gobiernan deciden actuar desde la confrontación, el cálculo mediático o la necesidad de ganar aprobación externa, terminan debilitando justamente aquello que deberían proteger: el Estado de derecho.

Mientras la presidenta Claudia Sheinbaum ha insistido en mantener una ruta institucional, apostando por la coordinación, el respeto al marco constitucional y una estrategia nacional de seguridad basada en inteligencia y legalidad, en Chihuahua la gobernadora Maru Campos ha optado por una narrativa distinta: la confrontación política, la desesperación y las amenazas partidarias como mecanismo de presión.

Y ahí está el verdadero problema.

La seguridad no puede construirse desde el entreguismo ni desde decisiones que vulneren el orden constitucional bajo el argumento de “combatir al crimen”. Porque cuando una gobernadora prioriza el conflicto político sobre la responsabilidad institucional, el resultado termina siendo un estado atrapado en la polarización, la incertidumbre y el desgaste de sus propias instituciones. Ante el lamentable hecho en donde fallecieron elementos de seguridad es que se dan cuenta de lo que había sucedido saltándose mil leyes por un beneficio particular por que ante dicho incidente y el ´´famoso´´ desconocimiento dejan al descubierto que no había una estrategia para velar por la seguridad ciudadana sino que buscaban un golpe de suerte para capitalizarlo políticamente sin coordinación ni prevención para y por el estado de Chihuahua. 

Chihuahua hoy no solo enfrenta una crisis de seguridad; enfrenta también las consecuencias de una conducción política que parece más interesada en confrontar y victimizarse políticamente que en construir soluciones de fondo.

Las amenazas, los discursos de presión y la utilización política de la crisis no fortalecen al estado: lo debilitan. Y cuando las decisiones se toman desde la desesperación o el interés partidista, el riesgo es enorme. Se erosiona la confianza pública, se tensiona la relación institucional y se manda el mensaje de que la ley puede adaptarse a conveniencia.

México necesita estrategias inteligentes, coordinación entre niveles de gobierno y fortalecimiento institucional, no espectáculos políticos para ganar reflectores o construir narrativas de confrontación. La cooperación y la firmeza son necesarias, pero jamás a costa de la soberanía, la legalidad o el equilibrio constitucional.

Porque la seguridad no se sostiene con discursos de fuerza vacíos ni con cálculos políticos. Se sostiene con legalidad, inteligencia, coordinación y responsabilidad pública.

Hoy Chihuahua parece hundirse en una crisis que su propio gobierno ha profundizado con decisiones erráticas y confrontaciones innecesarias. Y eso debería preocuparnos a todos, ya que después de todos los hechos recopilados y hechos públicos está semana la Gobernadora de Chihuahua ha negado categóricamente tener conocimiento de dichos elementos que fallecieron los cuales pertenecían a la CIA, es ahí donde se abre la incógnita: ¿Cómo creer que hay un combate al crimen organizado en el estado de Chihuahua si la mandataria estatal no sabe que sucede en su estado?, ¿En caso de un operativo conjunto y sin temer conocimiento como podía velar por la seguridad ciudadana?. ¿La seguridad es responsabilidad para las y los representantes, pero si un mandatario o mandataria no saben que ocurre en su territorio, deberían gobernar?, entre muchas otras, creo firmemente que la soberanía mexicana no puede ni debe venderla nadie. Hoy mas que nunca el PAN se ha visto desesperado por mantener sus escaños a costa de lo que sea. Hoy son tiempos de prioridades y no de colores: Hoy la prioridad es México, ojalá muchos entiendan que la administración publica de los Gobiernos es para dar resultados a todas y todos no solo a los votantes de su preferencia. 

México necesita firmeza, sí. Pero jamás a costa de la Constitución ni de la soberanía del país.