Morelia, Michoacán

Antes de que el movimiento comience en el centro, hay quienes ya están trabajando. Mientras la mayoría de la ciudad sigue en calma, Rodolfo va en camino a pie desde su colonia para iniciar su jornada.

Se levanta a las 4:00 de la mañana y alrededor de las 5:00 comienza a barrer sobre la calle Manuel Muñiz. Su primer tramo va desde la avenida Cuautla hasta el Mercado Independencia, cubriendo varias cuadras donde recoge bolsas, restos de comida, botellas y otros desechos que quedan en la vía pública.

Rodolfo comenta que, aunque no cuenta con muchos recursos, la distancia no es tan larga, por lo que prefiere caminar diariamente hasta su área de trabajo. Su rutina es constante y cubre un trayecto amplio en el centro de la ciudad.

Además del horario, el trabajo tiene sus propias complicaciones. Señala que no siempre es sencillo dejar limpia la calle, el viento en ocasiones juega en contra y dispersa la basura que ya había reunido, obligándolo a empezar de nuevo en algunas partes. A esto se suma el paso de las personas, que sin darse cuenta pisan o vuelven a esparcir los desechos mientras él realiza su labor.

Comenta que el día más pesado es el lunes por la mañana. Es en ese lapso cuando encuentra mayor acumulación de basura, lo que hace más complicado y tardado el recorrido.

Al llegar al Mercado Independencia, su trabajo apenas va a la mitad. Después continúa hacia una segunda parte de su ruta, avanzando hasta una gasolinera más adelante, donde concluye su jornada.

La cantidad de basura que se genera en esta zona del centro refleja una problemática constante. Mientras Rodolfo cumple con limpiar las calles todos los días, las condiciones en las que realiza su trabajo y la acumulación de desechos evidencian que aún falta mayor responsabilidad en el manejo de la basura por parte de quienes transitan por estas vialidades.

Más allá del esfuerzo individual, su rutina también deja una pregunta abierta sobre el cuidado de los espacios públicos. Lo que cada mañana recoge no aparece solo, y su trabajo, aunque constante, termina dependiendo también de pequeñas acciones diarias que podrían cambiar el estado de estas calles.