Morelia, Michoacán/Félix Madrigal/ACG
Blandos, coloridos y con figuras que llaman la atención de los niños, los juguetes Squishies se han convertido en una opción de entretenimiento por su textura y la facilidad con la que pueden apretarse y recuperar su forma. Sin embargo, detrás de su apariencia inofensiva, existe preocupación por los componentes químicos que pueden contener algunos de estos productos.
María Goretti Cabrera Tovar, cirujana oncóloga pediatra, jefa de la División Quirúrgica del Hospital Infantil y profesora titular de la especialidad en Cirugía Pediátrica en ese hospital, advirtió que determinados Squishies fabricados sin cumplir con las medidas de seguridad correspondientes pueden liberar sustancias tóxicas.
La especialista señaló que existen publicaciones médicas que documentan la liberación de compuestos potencialmente dañinos en algunos de estos juguetes. Aclaró que el problema no se limita a los productos de fabricación extranjera o de bajo costo, pues incluso los artículos de marcas reconocidas pueden presentar problemas de seguridad.
Cabrera Tovar también llamó la atención sobre otros artículos de uso cotidiano con los que los menores tienen contacto, especialmente aquellos que pueden llevarse a la boca. En ese sentido, destacó la importancia de revisar los componentes de los productos y verificar que cumplan con las medidas de seguridad correspondientes.
Los Squishies pueden estar elaborados con espuma de poliuretano y otros materiales flexibles. Las investigaciones sobre algunos de estos juguetes han identificado emisiones de compuestos químicos, aunque esto no significa que todos contengan las mismas sustancias ni que todos sean cancerígenos. Para establecer un riesgo es necesario conocer la composición de cada producto y las condiciones de exposición.
Durante la entrevista, la oncóloga pediatra también hizo referencia a la preocupación por determinados colorantes rojos utilizados en alimentos. Uno de ellos es el Rojo n.º 3, conocido como eritrosina, cuyo uso fue objeto de una medida regulatoria en Estados Unidos después de que estudios en animales de laboratorio mostraran efectos cancerígenos en determinadas condiciones.
La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos revocó en enero de 2025 la autorización del Rojo n.º 3 en alimentos y medicamentos ingeridos. Sin embargo, la agencia precisó que no existe evidencia científica que demuestre que este colorante provoque cáncer en seres humanos.
Aunque los juguetes, y los colorantes alimentarios son distintos, los ejemplos muestran la importancia de identificar los componentes de los artículos de uso cotidiano y conocer las advertencias emitidas por las autoridades sanitarias.
En el caso de los Squishies, la presencia de sustancias potencialmente dañinas en determinados productos no significa que todos sean peligrosos. La evaluación de sus materiales, la concentración de los compuestos y las condiciones de exposición son necesarias para determinar si representan un riesgo para la salud infantil.