Morelia, Michoacán, 22 de julio de 2026.- Las vacaciones de verano son la oportunidad perfecta para vivir una de las experiencias naturales más extraordinarias de México: recorrer el volcán Paricutín, un gigante que surgió de la tierra en 1943 y que hoy es uno de los principales atractivos turísticos de la entidad, ideal para quienes buscan aventura, historia y paisajes inolvidables.
Desde la comunidad de Angahuan parten los recorridos a caballo o a pie hacia el volcán, una ruta que permite a los visitantes adentrarse en un escenario único de origen volcánico. Durante el trayecto, los asistentes disfrutan de los impresionantes paisajes de la Meseta Purépecha mientras descubren la historia de uno de los fenómenos geológicos más importantes del siglo XX, destacó Roberto Monroy García, titular de la Secretaría de Turismo de Michoacán (Sectur).
Como parte de esta experiencia se encuentran las emblemáticas ruinas del antiguo templo de San Juan Parangaricutiro, cuya torre sobresale entre la lava solidificada como testimonio de la fuerza de la naturaleza. Este sitio se ha convertido en una parada obligada para quienes visitan el volcán y buscan conocer uno de los paisajes más sorprendentes del país.
La aventura puede complementarse con la riqueza turística de la región de Uruapan, donde los visitantes pueden recorrer el Parque Nacional Barranca del Cupatitzio, disfrutar de la vista que ofrece el teleférico, pasear por el Centro Histórico y descubrir la gastronomía, artesanías y tradiciones de las comunidades purépechas que enriquecen esta zona del estado.
Durante esta temporada vacacional, Michoacán ofrece experiencias para todos los gustos, pero el Paricutín destaca como un destino ideal para quienes desean combinar naturaleza, aventura, cultura e historia en un solo viaje, en un entorno reconocido a nivel internacional por su valor geológico y paisajístico.
La Sectur Michoacán invita a turistas y visitantes a hospedarse en los hoteles y establecimientos del estado, garantizando una estancia cómoda para disfrutar de esta y muchas otras experiencias que consolidan a Michoacán como “el alma de México”.