El bullying no es un problema nuevo en las escuelas, pero hoy ha tomado una dimensión distinta. Lo que antes quedaba dentro del salón ahora se graba, se comparte y se extiende a través de redes sociales, prolongando el daño más allá del horario escolar.
Padres de familia señalan que el uso excesivo del celular influye en la conducta de los menores y en la manera en que se relacionan entre ellos.
“Pues no las redes sociales en sí, sino el tiempo que pasan los niños en el celular y no los ponen en hacer alguna actividad… la autoridad son los padres y si no respetan a los papás, no respetan a nada más.”
Algunos consideran que la falta de supervisión en casa permite que estas conductas se fortalezcan, y que la responsabilidad principal recae en la formación y límites que establecen los padres.
Sin embargo, también hay preocupación por la falta de acción en los planteles educativos.
“Es algo muy feo que se vive en las escuelas… ahora se ha vuelto más fuerte… ya no solo se limita a la escuela, lo graban con el celular… las autoridades de las escuelas no hacen nada, evaden el tema y la violencia sigue.”
Además de las agresiones físicas o verbales, ahora existe el riesgo de que los hechos se difundan en internet, amplificando la humillación y el impacto emocional en las víctimas.
El bullying no debe normalizarse como “cosa de niños”, ya que puede generar consecuencias emocionales, académicas e incluso sociales a largo plazo. La prevención, coinciden padres, requiere atención tanto en casa como en las escuelas.